domingo, 2 de agosto de 2009

EXCUSA DE FRUTAS EN HOJALDRE CON NATA Y CREMA



¿Por que excusa?
Porque lo que realmente me gusta es el “sándwich” de la nata, la crema y el hojaldre, pero es demasiado simple e híper calórico, o sea que para tranquilizar mi conciencia le añado un surtido de fruta. Alguna de temporada y otras no.
Claro que ahora hablar de fruta de temporada es como de chiste, porque hay prácticamente todo el año de cualquier fruta. Solo hay que olvidar su origen, y su sabor.
Una de las ventaja/inconveniente de la globalización en la que uno puede comer manzana de procedencia ultramarina (y no del colmado precisamente) durante cualquier época del año o espárragos de “Navarra” cultivados en Perú. Son detalles que muchas veces pasan desapercibidos al consumidor, salvo que se lea las etiquetas de cabo a rabo en el momento de la compra del producto.
Al principio sorprendía a los que conocíamos las épocas de cultivo de frutas o verduras. Pero poco a poco esta “ventaja” de disponer en cualquier momento de cualquier producto del campo ha calado y el “gran publico” ha preferido ir sustituir sabores por disponibilidad.
En mi opinión hemos salido perdiendo y mucho.
Me estoy planteando montarme un huerto ya que lo de irme a una isla en plan Robinson Crusoe lo veo mas complicado.

En esta ocasión me acompañaron las Gymnopedies de Erik Satie y las Suites para Cello de Bach



EXCUSA DE FRUTAS EN HOJALDRE

La elaboración el postre se puede dividir en tres partes: Preparación del hojaldre, la crema pastelera y la nata. La preparación de la fruta y por ultimo el ensamblaje y glaseado.

1ª Parte: Crema Pastelera, Nata y Hojaldre

El hojaldre para mi sigue siendo una asignatura pendiente. Los intentos que he hecho hasta ahora han sido infructuosos y tampoco disponía de tiempo para otra prueba , así que opté por comprarlo hecho. En cualquier caso, si se quiere probar a hacerlo, recomiendo la receta y el método que Pepinho tiene en su blog.
La receta de la crema pastelera también es original de Pepinnho. He hecho distintas versiones de crema y esta me pareció diferente.



Crema

Ingredientes

Crema Pastelera (1)
Un brick pequeño de Nata para montar
200 ml de leche entera (Si se desea, la mitad se puede añadir de nata)
50 gr de azúcar
Una rama de canela y un poco de canela en polvo c.s.
La piel de medio limón y media naranja
Esencia de vainilla o azúcar vainillado

Crema Pastelera (2)
50 ml de leche entera
15 gr de azúcar
25 gr de Maicena
2 yemas de huevo
Una cucharada de mantequilla

Elaboración

Calentamos los ingredientes de la primera parte moviendo con cuchara de madera, con fuego suave al principio para que se disuelvan los ingredientes e infusionen la canela y las pieles del limón y la naranja. Llevamos a ebullición después de un ratito.

Batimos las yemas de huevo, de la segunda parte, con el azúcar (mejor en polvo) hasta blanquear. Añadimos la Maicena y mezclamos bien. A continuación añadimos la leche fría y seguimos mezclando hasta que no queden grumos.



Cuando empiece a hervir la primera mezcla, la incorporamos a la segunda colando previamente los sólidos (canela y pieles) sin dejar de mover con la cuchara, a fuego suave. Hay que estar constantemente moviendo para evitar la formación de grumos. Al cabo de unos minutos vemos que va espesando. Cuando tenga la consistencia que deseamos (hay que recordar que al enfriarse, siempre se va a espesar mas que en el momento de hacerla) añadimos la mantequilla, esta le dará brillo y sabor a la crema.
Como no la vamos a utilizar a continuación, coger un trozo de papel de horno, humedecerlo con agua y ponerlo en el recipiente donde esta la crema, pero no tapando superficialmente, sino en contacto con la misma crema. Así evitaremos que se seque superficialmente y que se forme condensación de agua.
Reservamos
Al enfriarse. Antes de volver a utilizarla, batir hasta que quede una pasta homogénea.



Nata

Ingredientes

· Un brick de nata para montar
· 50 gr de azúcar polvo

Elaboración
Elegir un recipiente metálico para batir la nata e introducirlo en el congelador durante 15 o 20 minutos.
Tomamos un brick de nata para montar que ha de estar muy fría – yo alguna vez, si tengo prisa, la he metido al congelador también, pero hay que estar muy atento y moverla repetidamente para que no empiece a congelarse, si no, no sirve-
Sacamos el recipiente frío, agitamos el brick y lo vertemos. Con la batidora, a máxima velocidad, vamos batiendo hasta que se empieza a montar. Entonces y sin dejar de batir, añadimos el azúcar.
Continuamos batiendo hasta que tenga una consistencia dura y reservamos en el frigorífico.

Hojaldre

Como era comprado solo había que seguir las instrucciones del envase para hacerlo.
Primero lo descongelé a temperatura ambiente durante 30 minutos.
Una vez descongelado, extenderlo y cortar tres laminas iguales de 20 x 13 cm.
Poner en la bandeja de horno, pincharlas con un tenedor para que no suban en exceso y hornear durante el tiempo que indique el fabricante.
Si se pinchan en exceso, no sube pero pueden quedar excesivamente “crocante”.
Sacar del horno y reservar



2ª Parte: Preparación de la fruta


Ingredientes

Manzana, plátano, kiwi, mandarina, melocotón, cereza en almíbar
20 gr de chocolate negro (70 % de cacao)

Elaboración

Lavar, pelar y cortar en laminas toda la fruta, excepto la mandarina y la cereza.
Intentar hacer en el ultimo momento el corte en las frutas que se oxidan (plátano, manzana, etc.)
Fundir el chocolate y dejar que se enfríe un poco
Tomar gajos de mandarina y bañarlos en el chocolate
Meter al frigorífico para que endurezcan



3ª Parte: Ensamblaje y decoración

Coger una plancha del hojaldre horneado y extender sobre ella una capa de crema pastelera.
Poner encima la segunda plancha y extender una capa de nata
Poner encima de la nata la tercera plancha y comenzar a colocar las laminas de fruta.
La estética de colores es muy personal, así como la colocación , o sea que este apartado se hace a gusto de cada cual
Una vez hecho el montaje conviene dar un pintado de almíbar por encima de la fruta. (azúcar y agua a partes iguales en un cazo y a hervir un ratito en el fuego)
Las hojas de chocolate se pueden hacer para complementar si se desea, aunque esta no es la mejor época del año.
Yo suelo utilizar hojas de rosal, pero puede servir cualquiera que este sana y tenga su reverso con los “nervios” bien marcados.
Lavar y secarlas cuidadosamente
Fundimos 40 o 50 gr de chocolate negro al baño María.
Cuando este a punto de fundirse añadimos una porción de mantequilla, que le dará brillo al chocolate.
Con un pincel, pintamos generosamente de chocolate el reverso de las hojas y las metemos al frigorífico para que se endurezca.
Cuando vayamos a utilizarlas puede ser conveniente darles un golpe extra de frío en el congelador, para que resistan, sin fundirse en nuestras manos, la separación de la hoja y el chocolate.

Bon apetit

H. Chinaski

domingo, 26 de julio de 2009

PERA LAMINADA CON STREUSEL AL CARDAMOMO



Despues de haber cosechado un estrepitoso fracaso, intentando hacer unos Macaron, he optado por recuperar una receta que hice esta primavera pasada, una vez mas con cardamomo, siguendo las instrucciones del maestro Harry Haller.

Lo de los Macaron merece mencion aparte, e incluso, probablemente hare un post con las desventuras sufridas. Como si fuese un capitulo de "Barrio Sesamo" con "asi bien" "asi mal".
Sera para otro dia

El unico consuelo fue que, el batacazo acompañado del "Concerto Grosso" de Corelli fue menos doloroso.





Ingredientes.-

Es un postre de fruta con un sabor muy agradable y sencillo de hacer.
Para un molde cuadrado de 20x20 cm (mas o menos).
Masa
120 gr. de huevos (2 grandes o…)
65 gr. de azúcar.
25 gr. de aceite de oliva virgen extra.
80 ml de leche entera.
5 ml de extracto de vainilla. (puse vainilla liquida)
65 gr. de harina.
1 cucharilla de té levadura química
Un poquito de sal
500 gr de peras en laminas finas (la receta original dice 600 gr) depende de la madurez, densidad y tipo de pera

Streusel al cardamomo
50 gr. de mantequilla reblandecida (no fundida).
50 gr. de azúcar (mejor si es en polvo).
50 gr. de almendra en polvo.
Una pizca de sal.
50 gr. de harina de repostería.
Tres vainas de cardamomo molido en un mortero.


Elaboracion.-

Streusel
Con una cuchara de madera, mejor que con las manos, vamos añadiendo los ingredientes, uno a uno, hasta que tenga aspecto grumoso.
El cardamomo hay que abrirlo para extraer la semilla. Estas semillas son las que trituraremos en el mortero, lo mas finamente posible para añadirlas al streusel
Reservamos en el frigorífico mientras preparamos el resto del pastel.


Masa liquida
En un bol, batimos los huevos con el azúcar – el azúcar es conveniente que siempre sea en polvo, no solo para esta receta sino para cualquier otra en la que se tenga que mezclar o disolver con/en otro ingrediente- , el aceite, la leche y la vainilla.
Añadimos la harina mezclada con la levadura química y un poco de sal. Batimos hasta homogeneizar.

Ahora vamos a precalentar el horno 200º C con calor arriba y abajo.

Relleno
Lavamos, pelamos y quitamos impurezas de la pera. - ¿Por qué lavarla si la vamos a pelar? Muy sencillo, al tocar la piel con las manos antes de pelarla, podemos contaminarla-
Cortamos la pera en dos mitades y sobre la tabla de polietileno y con el cuchillo cebollero, vamos cortando finas láminas. (lo de la tabla y el cuchillo es coña, obviamente, si los tienes , utilízalos, sino, hazlo como quieras)
Añadimos las peras laminadas (a mi no me salieron muy finas precisamente, quizás las peras estaban un pelin mas maduras de la cuenta y se deshacían) hasta que cubran totalmente la masa, unos 500 gr., aprox.

Montaje y coccion
Forramos un molde con papel de hornear y vertemos la masa del pastel. Retiramos el streusel del frigorífico y lo esparcimos de modo homogéneo por toda la superficie.
Introducimos en el horno precalentado y horneamos durante unos 30 o 35 minutos, hasta que veamos que el streusel tiene un ligero tono dorado. Retiramos y dejamos templar.


Conservar en el frigo.
Al las 24 horas esta incluso mejor que el día de elaborarlo
Se puede tomar templado o incluso recién retirado del frigorífico.


Bon apetit

H. Chinaski

domingo, 19 de julio de 2009

AL FINAL, TENIA QUE SER ASI

Hoy ha sido el dia elegido

A partir de ahora, aqui solo se escribira de cocina (espero)

Del resto .....podremos hablar en mi rincon

H. Chinaski

HELADO DE CHOCOLATE BLANCO (O NO) EN NIDO


El calor esta castigando sin piedad
¿Hay mejor defensa que un buen ataque?
HELADO DE CHOCOLATE BLANCO EN NIDO
Ingredientes
Crema
1 huevo y la yema de otro
3 cucharadas de azúcar en polvo
150 gr. de chocolate blanco
150 ml de nata espesa
300 ml de leche entera

Nidos o galletas
1 clara de huevo
4 cucharadas de azúcar en polvo
2 cucharadas de harina normal tamizada
2 cucharadas de cacao tamizado
25 gr. de mantequilla fundida

Decoración
Chocolate negro (70 %) para decorar (c.s.)


Elaboración

Crema
Batimos el huevo con la yema y el azúcar
Troceamos y fundimos el chocolate blanco con tres cucharadas de leche
Calentar el resto de la leche sin hervir y verterla sobre el huevo batiendo un poco
Poner esta mezcla a baño María, a fuego suave y mover hasta obtener una crema que cubra el dorso de una cuchara.
Añadimos el chocolate y batimos nuevamente.
Tapar con papel vegetal humedecido poniéndolo en contacto con la masa, y dejar enfriar. De esta forma se evita que se seque superficialmente a medida que se va enfriando. Si ponemos film de cocina cubriendo el envase, se condensaran gotas de agua en el interior, colgando como estalactitas del film y acabaran cayendo sobre la crema.

Montar la nata e incorporarla a la crema, ya fría.
Ahora hay que meter el recipiente con la crema al congelador durante 1 o 2 horas. Tiene que estar semi congelado.
Cuando se haya conseguido ese endurecimiento parcial (el tiempo dependerá de cada congelador) volvemos a batir en hasta que quede una textura de crema suave. De esta forma romperemos pos primeros cristales de hielo que se han formado.
Congelar de nuevo hasta que quede firme.


Nidos o galletas
Batir la clara con el azúcar
Añadir la harina, el cacao y después la mantequilla mezclándolo todo
Verter sobre 2 bandejas de horno 6 cucharadas de la masa y extenderla formando círculos de 12,5 cm
Cocer en el horno precalentado a 200 ºC durante 4 o 5 minutos
Mientras están calientes, moldear con una taza y dejar reposar en una rejilla para que se enfríen.
Yo, no fui capaz, después de varios intentos, de conseguir unas tulipas aceptables, así que opté por el plan B y las compré hechas.
No tienen nada que ver, pero cumplen su función.
En cambio, si nos olvidamos de la forma, la masa es perfecta para unas galletas que, acompañando al helado, están exquisitas


Decoración
Poner un molde metálico vacío en el congelador para que se enfríe bien
Forrarlo con film de cocina por la base y volver a meter al congelador
Fundir el chocolate al baño María con un poco de mantequilla.
Una vez templado, coger una bolsa de congelación o un cucurucho de papel y meter el chocolate dentro.
Sacamos el molde del congelador (yo utilice uno de muffins) y poniéndolo boca abajo hacemos un corte a la bolsa y distribuimos tiras de chocolate como si fuese una manga pastelera.
Al estar muy frío el molde, se solidificara enseguida.
Metemos al congelador un rato para que termine de enfriarse y luego lo despegamos del film con cuidado para que no se rompan las cestas.

Sacamos del congelador la crema ya helada y la dejamos un tiempo en el frigorífico o a temperatura ambiente hasta que podamos coger con una cuchara o hacer bolas para ponerlas en las tulipas.
Una vez llena la tulipa poner con cuidado la rejilla de chocolate. No se por que el chocolate, a pesar de ser blanco, acaba pareciendo con leche, pero da igual por que te acabas chupando los dedos
H. Chinaski

lunes, 13 de julio de 2009

SOY LO PROHIBIDO

Descubrí por casualidad esta canción de Serrat.
Su letra dice tanto en tan pocos versos............


Soy ese vicio de tu piel

que ya no puedes desprender.

Soy lo prohibido.


Soy esa fiebre de tu ser

que te domina sin querer.

Soy lo prohibido.


Soy esa noche de placer,

la de la entrega sin papel.

Soy tu castigo.


Porque en tu falsa intimidad

en cada abrazo que le das

sueñas conmigo.


Soy el pecado que te dio

nueva ilusión en el amor.

Soy lo prohibido.


Soy la aventura que llegó

para ayudarte a continuar

en tu camino.


Soy ese beso que se da

sin que se pueda comentar.


Soy ese nombre que jamás

fuera de aquí pronunciarás.


Soy ese amor que negarás

para salvar tu dignidad.
H. Chinaski

domingo, 12 de julio de 2009

BAKLAVA.....O CASI





Quise hacer Baklava pero no encontré pasta “philo”, y la Baklava ha de llevar esas láminas hojaldradas, tan delicadas como un bebe recién nacido para su manejo
Encontré pasta brick y decidí hacer una prueba, de cuyos resultados no estoy descontento, en principio.
Se echa en falta el crujiente de las capas de pasta filo. La brick se comporta de otra manera al masticarla pero también es crujiente
El relleno y el jarabe son prácticamente el mismo en los dos casos

Matmata (Tunez)

Es un postre híper calórico pero es tal la delicia que experimentas al comerlo, que merece la pena darse un homenaje.

Ingredientes

Pasta Brick 1 paquete (salen 10 hojas)

Relleno
150 gr. de pistachos pelados (necesitas unos 300 gr. con cáscara)
150 gr. de almendra
150 gr. de azúcar en polvo
15 o 20 vainas de cardamomo molido
150 gr. de mantequilla sin sal fundida
½ cucharadita de jengibre (cuchara de café)
½ cucharadita de canela

Jarabe
250 gr. de azúcar
1 vaso de agua (de tamaño medio)
2 cucharadas de agua de azahar (o una)
1 cucharada de miel de buena calidad


Elaboración

Preparamos primero el jarabe poniendo en un cazo el azúcar y el agua. Llevar a ebullición y una vez que hierva, bajar el fuego y mantener durante 10 minutos aproximadamente hasta que espese.
Apagar el fuego y añadir el agua de azahar y la miel. Mezclar y reservar.
Si no gustan demasiado los aromas florales, se puede añadir una cucharada de agua de azahar en lugar de dos. Es muy aromática y el sabor a flor de naranjo puede predominar demasiado. Otra opción es añadir menos cantidad de jarabe al servir


Trituramos los frutos secos, tienen que quedar con trocitos, no en polvo y los mezclamos con el azúcar glas, el cardamomo, el jengibre y la canela
El jengibre no es propio de este plato, pero me pareció que podía encajar bien
Precalentamos el horno a 160 ºC
Tomamos una bandeja de horno o unos moldes, si se tienen y engrasamos todo con la mantequilla fundida y un pincel (es mas cómodo y rápido) . Yo he utilizado una lámina parecida a la silicona que se puede meter al horno encima de la bandeja.

Moldes
Cogemos las hojas de pasta brick quitamos el papel de protección que llevan y untamos con mantequilla una cara de la lámina.
Para los moldes he cortado en cuatro la pieza de pasta.
Queda bastante irregular por que la lámina es redonda. Para la bandeja las he puesto enteras
Una vez puestas en los moldes coger la mezcla de frutos secos e ir rellenando. (no más de 1/3 de la capacidad del molde)

Importante
Hay que ser rápido en la manipulación de la pasta, porque esta se seca muy rápidamente.
Después de coger una lámina es conveniente tapar el resto de la pasta con un paño húmedo hasta que se coge la siguiente

Meter al horno con calor arriba y abajo a 160 / 170 ºC hasta que la pasta coge un tono dorado o empieza a tostarse. (si no, no estará crujiente) yo lo tuve durante 30 minutos y podía haber estado algo más.

Bandeja
En la bandeja del horno procedemos de la misma forma, pero sin cortar las láminas. Puede ocurrir que la lámina sea más grande que la bandeja. En ese caso se puede recortarla antes de meterla al horno.
Una vez pintada con mantequilla la primera lámina, la ponemos en la bandeja dejando hacia arriba la cara sin pintar, pintamos y le ponemos una segunda lámina encima (A esta no hace falta ponerle mantequilla porque ya lleva la anterior) .
Pintamos nuevamente la cara que nos falta y extendemos una capa de la mezcla de frutos secos, azúcar y especias de 1 cm de altura aproximadamente.
Tapamos con otras dos láminas untadas como las anteriores y metemos al horno.
El tiempo y temperatura de horneado fue igual que con los moldes.

Exquisito
H. Chinaski

sábado, 11 de julio de 2009

domingo, 5 de julio de 2009

BIZCOCHO DE NATA AL AROMA DE AGUA DE AZAHAR Y CARDAMOMO

He hecho muchos bizcochos desde que empecé con mi periplo repostero. He cosechado muchos fracasos sin haber encontrado la causa, un ligero cambio en algún ingrediente, un horno con vida propia y desobediente, no lo se, pero lo que he podido comprobar es que el bizcocho tradicional, lo admite casi todo, (siempre que respetes las reglas básicas) y nada que ver con la reposteria industrial.


En este caso quise experimentar añadiendo algún ingrediente nuevo (para mi) y el resultado fue bastante sorprendente.

Quizás debería haber puesto un poco menos de manteca de cerdo (creo que con 80 gr. es suficiente) y haber añadido algo de mantequilla para suavizar.

Estuvo mejor a partir del segundo día.
Los sabores eran mas equilibrados y se apreciaban mejor

La paranoia alimentaria

Ultimamente le pongo cardamomo a muchas cosas. Fundamentalmente porque es una especia que me gusta mucho. El sabor y aroma que aportan recuerda a la lima o al limón. Y tambien por un problema de logistica ya que tengo un frasco que tiene proxima la fecha de caducidad y a pesar de que se que no le pasa absolutamente nada aunque caduque, prefiero gastarlo.


Desde el episodio de las vacas locas hasta hoy hemos sufrido distintos incidentes relacionados con los alimentos, que han generado una paranoia de la que es difícil escapar si no se tienen unos conocimientos por encima de los basicos sobre alimentación.

El miedo a lo desconocido, provoca siempre reacciones de “prudencia” (habreis oido hablar de aquello del “Por si acaso”) y nos hace tomar medidas drasticas retirando, de manera preventiva, de nuestra dieta cualquier alimento susceptible de sospecha sobre el que los medios de comunicación nos informan. Siempre que no haya otra noticia mas alarmista, claro.

Al final, el comun de los mortales que va a hacer la compra al super puede acabar con el carrito vacio, los ojos achinados y una expresión permanente de sospecha, hasta que cae en la cuenta que esto de comer no es una cuestion de vicio, es que si no comes te mueres, luego entonces……¡bah, no sera para tanto!.
A llenar el carrito, pero uf que mal rato he pasado


Ingredientes.-

· Un tarro de Creme Fraiche (nata espesa) de 200 gr
· Azucar glas 200 gr.
· Harina normal 400 gr.
· Huevos grandes 4
· Manteca de cerdo 100 gr. ( mejor 80 gr)
· Levadura quimica 1 sobrecito
· Vainilla liquida 20 gr.
· La ralladura y el zumo de medio limon
· Agua de azahar 20 gr
· Cardamomo 6 vainas


Elaboracion .-

Dejar a temperatura ambiente la manteca de cerdo
Precalentar el horno a 170/180 ºC. Según lo que tarde, podeis hacerlo mas adelante
Montamos un poco la Creme Fraiche con el azucar, espolvoreando. Mas que montarla es mezclarla bien. Reservar
Quitamos la cascara a las vainas de cardamomo y dejamos los cotiledones (pepitas) para machacarlas en un almirez. Triturarlas todo lo que podais y reservarlas
Separar las yemas de las claras.
Batir en un bol las yemas con el azucar hasta que blanquee.
Batir en otro bol las claras hasta que queden a punto de nieve (muy duras) y reservar
Si la manteca no esta lo suficientemente blanda, metedla unos segundos al microondas y añadirla, cuando este templada, moviendo la mezcla al hacerlo.
Incorporar los aromas: vainilla, ralladura, zumo, agua de azahar y cardamomo
Mezclar la levadura con la harina e ir añadiendola, tamizada y mezclando con suavidad.
Una vez añadida la harina, hay que incorporar muy despacio y con movimientos envolventes del centro del bol hacia fuera, las claras a punto de nieve, para evitar que pierdan el aire que han cogido al batirlas.
Enharinar un molde de bizcocho, que previamente habra que untar con mantequilla, y quitar la harina sobrante
Poner en el horno y a esperar unos 40 o 50 minutos. (No abrilo hasta el final)

Como cada horno es un mundo, el mio que es normal (sin aire), ha tardado 50 minutos. Pero otros lo he tenido mas de una hora.
Siempre pongo los bizcochos con calor arriba y abajo la primera media hora y el resto del tiempo calor solo abajo.


Cuando este dorado, sacarlo, dejar enfriar y a comer.
Mejoro a partir del segundo dia

H. Chinaski

viernes, 3 de julio de 2009

QUIEN FUERA HALCON

Cada mañana, cuando suena el insufrible despertador a las 4,45 am, me hago la misma pregunta. ¿hace falta tanto para vivir?

Pregunta totalmente absurda por que conozco la respuesta perféctamente, NO.




Cada día salgo a tomar un café a media mañana y veo una pareja de halcones con las alas desplegadas, planeando majestuosamente en busca de algun ratoncillo para su sustento.

Cada día al ver esa escena pienso............... "quien fuera halcón"

Se supone que la diferencia fundamental entre cualquier animal y el ser humano, es que el ser humano tiene un cerebro suficientemente desarrollado como para hacer cosas que el resto de los animales no y nos autoproclamamos superiores. Cosas como pensar, discernir, evaluar, decidir, asumir, tener sentimientos, sufrir y muchas otras.

Puede parecer disparatado lo que voy a decir, pero......¿merece la pena?

¿No sería todo mucho más fácil si nuestro objetivo en la vida fuese simple y llanamente sobrevivir?

¿Para que nos sirven todas las necesidades que nos hemos creado? salvo para amargarnos la existencia para encontrar la manera de conseguirlas, para amargarnos la existencia si no las conseguimos y para perder el interés una vez conseguidas hasta que tengamos ganas de conseguir otras ¿mejores?.


Sería algo así: Nazco. Me alimentan hasta que sea capaz de conseguir comida por mi mismo. Me protegen hasta que pueda defenderme.Tengo hambre y busco comida para saciarlo. Si soy hembra, mi genética me dirá cuando tengo que ofrecerme al macho para aparearme. Si soy macho, mi genética me dirá cuando debo buscar una hembra para cumplir con el ciclo de la reproduccíón. Y cuando llegue el momento moriré.

Y el ciclo continuará.

Nosotros, los "superiores" humanos, hacemos exáctamente lo mismo pero de una forma mucho más enrevesada, sufriendo y haciendo sufrir.
¿Merece la pena?

Quiero ser hacón


H. Chinaski

domingo, 28 de junio de 2009

EL VIAJE IV

Volví caminando hasta el hotel. Fue una despedida un tanto fria. Intercambiamos los números de nuestros móviles y le prometí llamarla al dia siguiente.
Una vez en la habitación, hice un repaso de lo ocurrido en las ultimas horas. El encuentro, la cena, la copa y el escarceo posterior.

A veces, lo evidente suele ser la verdad, y en este caso, al menos tal y como lo veía, lo evidente era que una señora de buen ver había querido tener una aventurilla sin complicaciones, pero en el momento de la verdad, se había arrepentido quizás por algún prejuicio, no lo se, pero tuve la sensación de que había estado jugando conmigo.
Yo tenia comprometidos los almuerzos de los próximos días, así que la llamaba al terminar mi trabajo y me recogía en el hotel. Siempre me esperaba en la Brasserie del propio hotel y después de tomar algo salíamos a pasear o a recoger su coche, según lo que hubiésemos decidido hacer esa noche.
Ya conocía casi todos los sitios que visitamos, pero no todos los días se tiene una guía autóctona y en el fondo me daba un poco igual donde fuésemos. Solo quería estar con ella
Me llevó a pasear por la orilla del Sena, a visitar el Sacre Coeur. Caminamos por las calles de Montmartre cruzandonos con bohemios de dudoso aspecto y con pintores callejeros que iban a la caza de turistas para venderles alguno de sus cuadros o hacerles algún boceto al carboncillo, ejecutado en unos minutos, en los que apenas se distinguía algún rasgo que recordase al modelo. Pero…..era Paris.

En esos días le note un cambio de actitud. Tenia momentos de euforia en los que se transformaba en una veinteañera caprichosa y encantadora a la vez y otros en los que sin motivo, se encerraba en si misma, dejaba de hablar y parecía transportarse a otro mundo.



No habíamos vuelto a hablar de lo ocurrido en el coche. Ella se había ido mostrando mas cariñosa a medida que pasaban los días, pero ninguno de los dos dio ningún paso mas allá de furtivos besos y caricias.

La ultima tarde, yo me marchaba al día siguiente, me propuso ir al Boulevard Saint Germain. Es la zona de estudiantes y vida nocturna. Visitamos algunos pubs que tenían la peculiaridad de que se fabricaban su propia cerveza y nos bebimos unas cuantas. Me invitó a cenar en una Brasserie y tomamos café en el Café de Flore uno de los emblemáticos de Paris por haber sido reducto habitual de Jean Paul Sartre o Albert Camus. A continuacion pasamos a Les Deux Magots que está junto al anterior y donde Sartre y Hemingway organizaban tertulias.




Salimos de allí y nos dirigimos caminando hacia la Isla de la Cite. Celebrábamos la despedida – entonces yo no sabia hasta que punto – y habíamos tomado bastante alcohol, así que no nos vendría mal andar un rato.

Cuando cruzábamos por delante de Notre Dame, miro hacia la monumental basílica, dejó de hablar y pareció sumirse en uno de esos trances en los que se iba a otra realidad. Respeté su silencio y al cabo de unos minutos me dijo

- Llévame al hotel
- ¿Estas segura? – le pregunté
- No hagas preguntas absurdas y llévame al hotel
- De acuerdo

Estábamos relativamente cerca, así que continuamos caminando en silencio.

En esos momentos pensé que el que realmente no estaba seguro era yo. Era nuestra ultima oportunidad, pero mi primera fijación de acostarme con ella había cambiado. Obviamente no iba a decir que no a la proposición, pero ya no era solo sexo. Estaba enganchado a esa mujer y quería algo mas.

En el vestíbulo del hotel, el recepcionista nos dirigió una sonrisa entre cortés y de complicidad. Me había visto llegar todas las noches solo.
Ya en la habitación, abrió el balcón y observamos la majestuosidad del Louvre, los escasos coches que circulaban en esos momentos por la Rue de Rivoli.
Habíamos cruzado cuatro palabras desde hacia rato. Nos abrazamos y entramos.

Es difícil describir lo que ocurrió. Nuestros cuerpos se entregaron, mi alma también. Ella parecía ir y venir de su mundo y en algún momento vi caer lágrimas de sus ojos.
Cuando acabamos me dijo

- Gracias por estos días

Fueron las ultimas palabras que escuche salir de su boca.

Estaba amaneciendo, me volví en la cama y vi que ya no estaba. Se oían sirenas a lo lejos y el frío del otoño entraba através del balcón abierto.

Pensé que Marie se había marchado mientras yo dormía. No le gustaban las despedidas.

No recordaba que el balcón se hubiese quedado así. Me levanté para cerrarlo y las sirenas dejaron de oírse allí mismo.

Al asomarme vi un cuerpo de mujer tendido en el asfalto, inmóvil, desnuda, en una postura grotesca y en un charco de sangre.

La reconocí. Todavía podía oler el aroma de su piel en la mia.

Comencé a temblar y me puse a llorar como un niño.

Fin

H. Chinaski